Su voz altiva por un momento se ve amilanada por un eco estremecedor .Ni siquiera sabe lo que ha sido. Duda , incluso, que haya oído algún sonido. Ha sido breve , fugaz pero lleno de expresión . Ha sonado como un largo lamento. Pero no triste, sino como inalcanzable y lleno de frustración .
No espera ni un segundo más. Este segundo aviso detrás de él estaba mucho más cerca , a unos 15 metros quizás. Aprieta el paso llegando casi a correr sin hacer caso a nada más que a sus fobias que queman en su estómago y alimentan a sus piernas para que cojan más fuerzas de las que han cogido jamás.
Corre con las manos por delante para evitar abrirse la cabeza con alguna pared .Esta en una especie de plaza, Amián cree que esta detrás de la catedral muy cerca de los Estudis Ilerdents. La calle se torna ancha , espaciosa y civilizada. Ve a alguien en algún balcón y eso le tranquiliza. Respira y llena sus pulmones de un aire escueto para un ritmo alto . Jadea un poco y entorna los labios para dejar entrar más aire. Apoya sus brazos en las rodillas para descansar antes de proseguir. No esta acostumbrado a correr. La vida delante de un ordenador y las bien frías cervezas hacen mella en todo estado de forma. Le pesan las piernas . Amián tiene sobrepeso y ahora esta lleno de rabia por no poder continuar sin ahogarse, se da de bruces con la realidad .Es un producto de una sociedad de consumo compulsivo.
Hemos perdido el rumbo del ser humano en el primer mundo para llegar a ser seres con la prioridad del ocio egoísta, como estandarte de la definición de personalidad.
Lo individual esta por encima de lo colectivo. Nos potencian la sociabilidad de Internet, encerrándonos en casa. Agudizan el ingenio para que vayamos al cine , con sugerentes títulos. Pero acabamos sin charlar de lo que hemos visto .Cada uno creemos que seremos alguien famoso, multimillonario o afortunado para no pasar por el aro cada día. Jamás incluyen más de una persona en esos objetivos de rey Midas.
Entre jadeo y gemido que cuando son de cansancio siempre se vocalizan con la letra “e”.Amián recupera su propia dignidad para no parecer demasiado asustado ante los ojos de cualquiera que le estuviese observando desde un balcón cercano.
Justo antes de dar el primer cansino paso algo le ha rozado el tobillo. Lo ha notado incluso a través de las botas militares. Salta hacia delante sin saber como .Todo su cuerpo se gira ciento ochenta grados para hacer frente a un desconocido enemigo que teóricamente esta detrás de él . No hay nada. No se oye nada. La adrenalina ensordece sus oídos . Su pulso se dispara y su boca aprieta los labios para no llorar . No sabe que pasa.
Le duele la pierna pero no puede estar atento a tonterías. Cada vez le duele más. Tuerce el gesto de dolor físico. Se toca la parte baja de su gemelo . Esta mojado . Y cada segundo que pasa le inclina el peso de su cuerpo.
No puede aguantar y se inclina para llegar al tobillo que es donde se centra su dolor. Tiene una herida justo en el talón de Aquiles , que le esta robando toda la fuerza en esa pierna al más puro estilo héroe Hel.lenico .El corte es profundo y le horroriza la imagen mental que se fabrica entre penumbras. Llega la punzada que recorre todo el nervio ciático de su pierna llegando a la boca del estómago .Se dobla y comienza a retorcerse de dolor.
Unas pisadas rodean a Amian , están por todas partes, pero son repetitivas y secas. No son pisadas . Parece otro tipo de ruido. Es rítmico , pero el eco que desprende es contundente y lleno de fuerza. Es algo que se abre a poco a poco y se cierra con fuerza y rabia.
Cuando llega a cerrarse aprietan un segundo y vuelven a abrirse . Rítmica y mecánica sin ningún desacorde en la melodía se compone de notas perfectas. Ahora el ritmo se acelera , como el desbocado corazón de Amián y suena cerca , muy cerca . Es un frenesí desbocado de aplausos de una diversión demasiado retorcida.
Amián cuenta más de veinte focos de sonidos . Todos y cada uno de ellos igual a todos los demás.
Todavía esta intentando calmar a su racional espíritu cuando el primer corte quema en su espalda.
- Arghhhhh!!
Grita porque esta herida no ha sido leve ni silenciosa. Sangra abundantemente y nota la carne viva expuesta . Cuando un segundo desgarro en el brazo y un tercero en la pierna acaban por rasgar sus cuerdas vocales en un gutural aullido de dolor que invade toda la calle. Obtiene una respuesta , bueno más bien dicho , veinte respuestas al unísono que responden la grito de dolor de Amián con otra rabia exacerbada más allá de la comprensión y del miedo . El coro de veinte atacantes anuncia el momento exacto de su muerte.
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