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jueves, 14 de abril de 2011

En la maleza


Se hace difícil caminar cuesta arriba . La falda de la Seu de LLeida esta poblada por un sotobosque y algunas zarzas donde se refugian las personas que no tienen donde dormir. En esos parajes , ideales para el subterfugio, se realizan los sueños idílicos de tener una casa para dormir o para follar. Es el espacio privado de muchas personas.
Diana enciende la luz del móvil para obtener algo de claridad. Esta subiendo , muy deprisa, con la adrenalina bombeando y un tambor en su cabeza con el ritmo del corazón.
No se ha dado cuenta pero aún lleva la porra con la que ha atizado en la cara de la policía , la lleva pegada a la mano. La primera sensación de satisfacción al partirle la cara se ha ido transformando en algo más oscuro . La total indiferencia sobre el estado de la policía invade a Diana. No siente lástima por ella . Le increpó como si fuese una cualquiera . Además era joven y con gafas baratas semi- sofisticadas . Lo único que le da pena es que esa policía creía que se estaba convirtiendo en una persona con clase por poderse pagar algunos caprichos ostentosos para remarcar el buen salario que perciben ese personal de servicio. Nada más alejado de la realidad . Solo hablando con una persona , Diana ya sabe , casi de que barrio proviene de la ciudad. Esa policía es el claro ejemplo de las chicas que se gastan dos-cientos euros en unas gafas Prada bien grandes y luego llevan el coche con el cristal de atrás tintado.
Se adentra en la espesura ,absorta en sus pensamientos, lo suficiente como para agazaparse entre dos matojos mojados. Desde donde esta tiene perspectiva para controlar si alguien la persigue .
No la van a encontrar . Su situación la evoca pasados recuerdos cuándo jugaba con sus amigos ,en la prolífica urbanización de la Cerdera .La cerdera esta situada sobre un pequeño monte en la carretera de Huesca y ofrece una visión dominante de la ciudad . De niños jugaban al escondite , a indios y vaqueros , a las casitas. Diana era una de las pocas niñas que jugaba por la calle . Siempre se caracterizó por ser muy cercana a los juegos de los chicos.
Cuando comenzaron a hacerse mayores , los juegos cambiaron . Pasaron de jugar a encontrarse a no ser encontrados. Muchos chicos se iban a solas a algún lugar apartado y allí con los ojos muy cerrados ,algunos le tocaban los sobredimensionados pechoscuando ella tenía trece años e incluso el más avezado llegaba a jugar con la vagina . Ella se reía por que siempre esos chicos le hacían esas cosas con los ojos cerrados y Diana no entendía muy bien por que los cerraban . Ese momento le gustaba ,claro que sí , pero no sentía nada por esos chicos y los miraba en una vista en tercera persona muy divertida.
Allí , escondida. En posición dominante . Diana , divertida, piensa como la buscarán. Se imagina todo un cordón policial para localizarla en medio de la oscuridad latente en toda la ciudad.
Se ríe. Nadie va a salir a buscarla esta noche. El caos reina esta noche. Se oyen sirenas por todas las calles pero ella cree , firmemente , que ninguna aúlla su nombre . Es entonces cuando se da cuenta . Lleva unas botas muy caras y esta encima de barro . Ahora sí que esta enfadada.

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