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domingo, 3 de abril de 2011

Impaciencia narcótica.


Diana se baja del taxi en la atiborrada parada de autobús urbano . El precio de la bajada de bandera tiene recargo en fin de año, cosa lógica menos para quien cobra. Son más de diez y seis euros, toda una empresa económica para ella. Como la mayoría de jóvenes Diana casi no se pueden permitir un taxi en fin de semana , por los abusivos precios de los taxis en comparación con otras muchas ciudades españolas. No sale a cuenta ni cogerlo entre tres .Los chicos/as optan por coger algún coche que no debían coger o andar en horas ,no muy recomendables , por la ciudad por calles que no son de paso.
Ha quedado aquí con Carlos que debe estar atareado por que no esta donde habían quedado. Carlos es un camello conocido en los círculos de gente bien. El chico no es refinado ni tan siquiera educado pero sabe guardar un secreto y tiene detalles con la gente adecuada.
Diana decide hacer tiempo fumándose un cigarro . Tiene poca ropa de abrigo y no le gustaría esperar mucho. Se distrae con el gentío que se agolpa en corros en la Plaza Ricardo Vinyes. Reconoce a alguien que pasa con algún coche y puede que alguna chica sea la hermana de una conocida suya . Pero nadie se acerca a saludarla.
Enfrascada en sus pensamientos pasa un buen rato. El frío comienza a hacer mella en la paciencia de Diana . Cree que Carlos no vendrá . Que el último gramo se lo habrá pasado a otra persona que le pague más . Los de su calaña no tienen palabra murmura para sus adentro Diana.
Suena el teléfono y es Carlos.
- Hola diana?
- Si tío dónde estás? Llevo media hora esperando.
- Tengo un poco de lío . Perdóname . Tómate algo y te paso a buscar por la puerta del maracas en veinte y cinco minutos.
- Joder Carlos!,
- Mujer no te enfades prometo recompensarte, palabra.
Casi cincuenta minutos más Diana lleva un cabreo de tres pares de pelotas en la puerta del Maracas. Diana ve llegar al coche y la mayor de las sorpresas es distinguir dentro a Nacho. Diana saluda con dos besos ,cerca de la comisura , a Nacho que responde con una amplía sonrisa de satisfacción . El siguiente en bajar del coche el Carlos . Lleva puesto un jersey negro , más bien ajustado, de carácter deportivo . En sintonía al estilo casual , llegado de estados unidos de los barrios marginados, mezclando la noche y la ropa deportiva . Con la excusa de la comodidad se busca la falta de estilo, la impersonalidad e incluso el uniformismo de las marcas de ropas deportiva ahora convertidas en casi iconos de la noche juvenil, como la resucitada puma, adidas, Nike , el niño y un largo etcétera . Todas ellas llevadas al mercado juvenil con imitaciones españolas de Pull ´n´bear, Zara , Mango etc.
Carlos le invita a sentarse en el asiento trasero del BMW que solo consta de dos puertas delanteras y los cristales tintados impiden ver a Diana , que va a compartir algo más que el espacio con otras dos chicas, de las que Diana llamaría de quiero y no puedo.

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