Buscar este blog

jueves, 7 de abril de 2011

Forzadas sonrisas


En el coche Nacho ofrece a Diana una sonrisa malévola ya un poco desencajada .El mensaje esta claro. Esta noche vamos a lo grande Nacho quiere pasarlo bien y no va escatimar gastos ni recursos para tirarlo todo por la borda.
Diana ávida de nuevas experiencias con Nacho en ese terreno , coge su propia papelina y se la mete en el bolsillo exterior de su microbolsito .
Hay tres rayas en un sonoro espejo. Una para cada chica. Galán en su intento ,vil en su intención . No tiene nada de generoso en ese acto. Los ojos de Nacho contemplan , con suprema satisfacción , como cada una de las chicas esnifa con costumbre . Fantasea varias veces con la posibilidad de cepillárselas a las tres . Una orgía de coca , mamadas y tías empotradas contra el respaldo de la cama.
El coche lleva un chip de potencia y eso se nota.
Suben por la calle Bonaire normalmente saturada en días de fiesta pero esta noche colapso es la palabra. La culpa la tiene un parking con una entrada pésima , situado en la esquina con la calle San martín que cuando se llena la cola para entrar invade el carril de circulación de los coches que no quieren entrar en él. Es curioso que tengas que esperar igual quieras o no entrar en el lucrativo negocio que llena las arcas de un ayuntamiento , ya de por si bastante usurero
.
Silencioso pero lleno de poder , las diez y seis válvulas y los dos cientos quince caballos del Bmw de Carlos, argumentan con el estruendoso tubo de escape que necesitan escapar de la retención de la gente normal. Cuando te montas, a piezas como un tente, un coche con accesorios llamativos es para denotar algo más que la personalidad.
Cuando están a la altura justa del cruce con San Martín , Carlos lo ve clarísimo . Hay un hueco suficiente como para que pase su coche , no duda ni un segundo en salir derrapando y pegar a sus acompañantes a los asientos Recaro. El coche se lanza y ruge hacia el pasillo que Carlos ve con claridad, pero solo lo ve él. Los otros ocupantes del coche ven una hostia más que segura.
En cuestión de segundos se resuelven las dudas. Pasan a toda aceleración entre el espacio dejado entre dos coches que permanecen en la cola y se abalanzan sobre la desierta calle que se les avecina por delante . En segunda marcha alcanzan sin problema los setenta kilómetros por hora. Que les llevan hacia el siguiente cruce con la calle Onofre cerveró . Todos chillan para que Oscar aminore la locura, pero el hace caso omiso de sus instintos y cierra los ojos justo para pasar por el cruce sin mirar. Todos chillan , las chicas se cogen al respaldo y Nacho dobla las rodillas juntos con los brazos. . Nacho se congela , no puede pensar .Lo único que hace es aullar una vez pasado el cruce suicida para demostrar a Carlos una valentía que traicionan sus temblorosas manos . Quiere parecer seguro delante de las tres mujeres que les acompañan .El sabe que la seguridad que transmite un hombre fuerte y dominante es básico para atraer al tipo de hembras que quiere para él esta noche.
Carlos frena un poco antes de derrapar y hacer un trompo para aparcar a mano derecha en batería . El coche ahora inmóvil por un segundo se queda mudo . El silencio es la mejor compañía para inhibir palabras que deberían aparecer pero que se tragan por conveniencia . Es la obligación de las personas que están cercadas por el lazo de la hipocresía . Las chicas protestan todas a la vez , pero solo un poco. Saben que tendrían que bajarse de ese coche y alejarse de ese tipo de gente por que no valen la pena . Van a tener problemas con estos tíos y lo saben . Pero se la juegan a ver cuanto pueden aprovechar antes de abandonar la fruta ya exprimida.
Carlos y Nacho se miran desafiantes . Nacho arquea su brazo con la palma abierta ofreciendo a Carlos un reconocimiento por el valor. El jefe de la manada acepta la sumisión del segundo de a bordo , junto con los halagos correspondientes. No muy originales pero suficiente para engrosar el ego de Carlos.
Todos bajan del coche con la chaqueta bien calada menos Nacho que comienza a sudar por la frente.
Deciden ir al Maracas . Allí se concentran todas las amistades de las personas en común. Además han sacado entrada .
No han dado ni dos pasos . El suelo se mueve como un barco en alta mar. Las chicas caen al suelo y los chicos intentan agarrarse a alguna cosa. Nacho consigue asirse en una farola pero Carlos tiene la brillante idea de apoyarse en su coche . El coche se mueve como si fuera de juguete y casi aplasta el pie de Carlos con la rueda trasera. Las luces desaparecen paulatinamente . Como una ola de oscuridad ven acercarse el apagón por las farolas hasta donde se encuentran ellos. La calle Bonaire , se ilumina tan solo con los focos de los coches que todavía permanecen en la cola del parking. Todas las casa , los locales , las farolas . Todo queda apagado en cuestión de segundos . Pero ellos sin embargo están bastante iluminados .Tienen un potente foco de luz que les da en la cara. La luz procede del segundo piso del edificio que tienen justo delante ;el antiguo gobierno militar. Acto seguido el haz de luz rebaja si intensidad a luces de emergencia. Pero lo que más llama la atención a los cinco , es que el edificio lleva abandonado más de diez años y ellos ven la silueta de tres personas que caminan por esos pasillos. Las siluetas se distinguen nítidas en medio de toda la oscuridad latente. Aunque las ventanas son pequeñas y la luz comienza a escasear los cinco chicos distinguen claramente que esas tres personas van armadas..

No hay comentarios:

Publicar un comentario