Aúlla y corta la respiración un viento más que helado.
La noche se desliza alumbrada por una luna llena de luminosidad. En invierno cuando más cerca esta el satélite de la Tierra se nota el influjo. Las mareas, las mujeres, las plantas, los hombres. Cuando el plenilunio activa los primitivos instintos ,una juguetona sensación se apodera de todos los seres vivos.
Esta noche , al contrario que la mayoría de noches de invierno en Lleida , reina en el oscuro telón a una poderosa Luna .
La noche ofrece pesadillas patrocinadas por Morfeo, actos vandálicos sacando partido de la nula visibilidad del ser humano, fobias a todo lo desconocido y un miedo primordial a todo lo que no puedes controlar .
Es un manto demasiado espeso ,para las personas , como para no temer a nada . Representa ese lado oscuro, eso que no podemos decir y siempre deseamos.
Hay una parte de nosotros llena de visiones que alejamos con un concienzudo autocontrol. Conocerse no es siempre la mejor manera de llegar a la paz interior. Hay sensaciones que conviene no despertarlas.
La gente que paseaba sumida en sus propias conversaciones, la que estaba inmóvil delante de su televisor, los que estaban preparando la noche para empezar a trabajar o los que todavía no sabían que hacer esa noche. Todo ellos miraron sobresaltados hacia las paredes y techos .
Se había movido el suelo , el techo , las calles. Un terremoto relámpago desconcierta a toda la población de Lleida . La sacudida se había abierto paso , como un látigo, hacia el alma de las personas . Un instante basta para infundir un terror sobrenatural cuando todo en lo que te sustentas tiembla azotado por zarandeos demasiado poderosos como para afrontarlos .
Silencio .Un silencio que paraliza más allá de lo que la psique consciente alcanza .Luego acto seguido . La más absoluta oscuridad . Un mar negro abisal .
La electricidad , fuente imprescindible para mantener la sociedad del confort, desparece ..
Las calles están iluminadas , tan solo , por los faros de los coches. Son estelas rojas y amarillas .
En medio del casco antiguo Amian desciende hacia Cap-pont de la forma más corta. Atraviesa la inclinada Calle la Palma . Avanza con celeridad por el miedo provocado por los norteños y por que sabe que llega muy tarde al Local .
Un temblor le hace caer de culo al suelo. La cabeza le ha dado una vuelta de campana . Tiene un sensación de vértigo repentino . Juraría que el suelo se ha movido. Esta flipando. Lo achaca a un mareo provocado por el estado de ansiedad en el que se encuentra , todo mezclado con el thc flotante en sus venas
Las luces se marchan y dan paso a unas tinieblas dentro de la ciudad. La gente sale a los balcones. En busca de algún resquicio de luz que puedan atraer hacia sus casas. Comentan y se lamentan. Todos están demasiado alejados y entre ellos se llaman para tranquilizarse.
Los pasos de Amián resuenan aún más fuertes . Cuando la luz se va es curioso como aumentan todos los sonidos . Acelera el paso al ritmo de su misma respiración. La calle de La Palma desciende vertiginosa para desembocar en las calles cercanas al Rio Segre y sus avenidas adyacentes.
Farolas , de fabricación antigua , todavía pegadas a los edificios permanecen silenciosas .Ningún zumbido eléctrico , ni siquiera ese que se puede oír por todas las ciudades pero que nadie puede localizar.
No hay adoquines , ni siquiera una baldosa para esta calle semi peatonal. Los pasos de amian tamborilean rítmicos .
La calzada esta hecha de diferentes capas que se han ido sobreponiendo con el paso de los años. Desde la empedrada romana, hasta el conglomerado del cemento actual.
Los latidos de su corazón zumban en sus orejas . Su garganta seca llama al escalofrío eléctrico recorriendo toda la espina dorsal. Es el miedo , la agonía , la desesperación o como quiera que lo reconozcamos dentro de sus mil caras.
Las calles se alargan ,todo el tiempo calculado se detiene y da paso a un bucle lleno de demasiadas sensaciones recónditas.
Por fin esta llegando a algo más de luz. El sentido de la vista ya acostumbrado a la oscuridad , desarrolla la felina capacidad de la visión nocturna . Es leve pero eficiente para no trastabillar y acabar por los suelos. La calle de La Palma se estrecha . Una enorme garganta que engulle sonido y esperanza más allá de su penumbra.
Un sonido inesperado alerta a Amián . Parecía un golpe pero sospecha que ha sido algo más seco . Detrás a unos 20 metros . Nada más se oye o se percibe . Pero no puede evitar girar el cuello hacia su retaguardia cada dos pasos. Lo intuye y lo sabe. No esta solo en ese rincón perdido de la ciudad. Se tranquiliza . La cordura despierta y quiere retomar el autocontrol.
- Será un gato .- se dice a si mismo , en voz fuerte y alta . Quiere creer en la razón por que es su única esperanza.
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