Amian no esperará más. Va a pasar de este Hijo Puta. No le ha pillado nunca nada y ha quedado con él por que esta noche necesitan más cantidad de lo normal .Su camello normal les dio el teléfono de este tío , diciendo que él les podría suministrar los 10 gramos para el fin de año.
A pesar de la gabardina de cuero negro hasta las rodillas, comienza a estar helado hasta los huesos. No hace mucho frío , a comparación de otras noches , pero cuando llevas treinta y cinco minutos esperando te jodes de frío quieras o no.
Aparece el Bmw Negro por la esquina . Justo en el momento que se encendía el cuarto pitillo , para acompañar la soledad. Lleva la música a tope, si es música eso piensa para sus adentros Amian. Odia hasta las entrañas el techno y sus derivados.
Se dirige hacia la ventanilla del conductor, no sin antes mirar hacia los dos lados de la solitaria calle Llitera . La música esta la demasiado fuerte y están armando un escándalo de narices en la pequeña calle . La cosa empeora cuando baja la ventanilla y unos graves de sub-woofer disparan en la cara de Amian . El impacto hace gesticular de disgusto a Amian por tan escandalosa manera de llamar la atención.
- Llevas la pasta encima en este sitio?- ironiza la voz de Carlos ,después de acallar todo el frenesí dentro del coche.
Amian , con un rápido vistazo, identifica a tres personas más dentro de coche. Dos chicas y otro chico. Las chicas lo único que le dedican es una mirada de descarte , como siempre han hecho y el otro chico , más que visiblemente enchufado, le sonríe nervioso . Solo son apariencias , ese tipo de personas falsas tienen la finalidad de llevarse bien con todo el mundo y después , cobarde, apuñalarte por la espalda con criticas sobre tu manera de ser , vestir , hablar .Cualquier cosa vale para ser despiadado .
-Si .Tu me has dicho que venga aquí y llevo media hora esperándote.
- Vale , culpa mía-. Carlos sonríe sin importancia , para quitar hierro al asunto. Ha aprendido a hacerlo durante muchos años. Sacas más de las personas cuando no están en guardia.
- Tengo los diez pollos , pero por el retraso te paso uno gratis. Considéralo un regalo de año nuevo.
Amian esta aún flipando por el “regalito “ del nuevo camello . Cuando una mano le apremia para que desembolse los euros.
El intercambio es rápido , natural , silencioso y nada brusco para aparentar un apretón de manos normal.
Esta en la calle LLitera antiguamente propia de bares y pubs de jóvenes con camisas Lacoste y mocasines, pero ahora abarrotada de bares de dudosa legalidad .
Allí todo el mundo sabe lo que acaba de pasar , lo han visto cientos de veces. La gente bien viene a este tipo de calles sombrías para esconderse de sus semejantes.
Amian no procede de buena familia, no ha tenido demasiados caprichos ni tan siquiera se le augura un futuro prometedor. No cree en este sistema, no cree en igualdad de oportunidades ni espera que esto vaya a cambiar, como tanto ansían los colectivos anti-sistema. Esta acostumbrado a bajar la cabeza delante de algo que le supera y esperar a que pase. Para Amian la vida es un trago demasiado amargo , no acaba nunca ,siempre quema y nunca llega al estomago .Su color es no tener color. Su mirada perdida y evasiva ayuda a todo su cuerpo a caminar cabizbajo .
- Pues nada hasta otra , ya tienes mi número – Se despide Carlos con un acelerón del Bmw y desparece por la calle Bonaire.
Amián pasa discreto entre las personas que le rodean en la lúgubre calle para no ser motivo de alguna represalia . Rápido llega a la avenida Prat de la Riba.. Sabe que ya no hay autobuses pero aún alberga la esperanza de encontrarse con alguno y no bajar hasta Cap-pont a pie. Tuerce la esquina hacia la calle Balmes y se encamina hacia la parte baja de la ciudad.
Ricardo vinyes esta atestada de gente en grupos . Todo el mundo queda allí para después irse a celebrar la entrada del año, según el calendario cristiano occidental.
Amian camina solitario , rápido y lleno de silencio. Se cruza con diversos grupos de jóvenes. Algunos le miran, otros ni eso. Justo delante , a unos quince metros, a ritmo lento. Un conjunto de gabardinas de cuero negras indican la presencia de personas más familiares , puede que incluso conozca a alguien.
No la hace falta apretar el paso , ellos van muy lentos. Solo dos de los seis miembros del grupo más adelantado llevan el pelo largo ,el resto llevan la cabeza afeitada. Son más seguidores del black-metal o rock del norte según otros, que del metal de toda la vida , pero aún así a Amian le parecen más familiares que la mayoría. Cuando pasa por su lado hace ver que no les presta atención , pero es imposible . Son unos tíos enormes . Por las chaquetas y la poca luz no les había podido apreciar bien la envergadura , pero ahora que los tiene al lado ve sin duda que son noruegos, suecos o de por allí arriba. No tienen cara de muchos amigos . Llevan sudaderas de grupos muy alejados de la normalidad o formaciones relacionadas con actos de barbarie y guerras de bandas en un submundo peligroso.
Tiene miedo. El miedo real y primitivo a una superioridad numérica. De las atrocidades que se pueden cometer contra su voluntad . Además nota una vigilancia de todos y cada uno de sus movimientos. Sabe que les están siguiendo con la mirada, lo siente . Como casi todo el mundo tenemos este sexto sentido aún sin explorar, pero las sensaciones están palpitantes en todos los seres humanos.
Decide cruzar de acera . Aquí no hay paso de cebra pero le da igual. No quiere dar ni un segundo más la espalda a esos tipos.
Con frío hasta en los huesos , el camino se le hace corto porque aprieta el paso , aún sin poder dejar de pensar, en esa vigilancia. No puede pensar en ellos sin temer alguna cosa.
Tampoco se explica las razones que pueden llevar a unos norteños como esos a venir a celebrar el fin de año a Lleida.
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