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sábado, 16 de abril de 2011

Escondidos


Todavía recuerda el día que las compró. Entró en la zapatería Espuña de LLeida. Para Diana es una de las que tiene prestigio . Cuando las dependientas vinieron a atenderla , ella se hizo la desinteresada. Le hablaban y Diana ni siquiera se molestaba en dirigir su atención hacia ellas. Tenia la mirada fija en los modelos de las estanterías . Pidió dos tallas de zapatos de dos modelos diferentes . Ella ya tenía su objetivo fijado. Sus botas estaban en la estantería derecha , en la última estantería blanca. Pero no quería llegar allí tan rápido. No todos los días tienes una paga doble y te puedes permitir alardear de haberte gastado dos cientos setenta euros en un par de botas. Ella quería saborear el momento . Su momento. Quería jugar con esas chicas un buen rato , como un gato juega con un ratoncillo . La clase social se establece en esos instantes , no solo el dinero es importante sino como y dónde gastarlo.
Las sufridas dependientas no sabían que modelo ofrecer para contentarla. A todos les veía algo en contra. No había ningún modelo satisfactorio. Y las chicas comenzaban a arrojar la toalla . En ese momento a Diana se le antoja que le gustarían unas botas y además quiere esas de la ultima estantería blanca. Las miradas dedicadas de las dos chicas no tenían precio . Si se pudiese sacar los ojos de alguna persona a través de las ondas visuales, medio país estaría ciego.
Nunca sabes por dónde saldrá la gente cuando estás de cara al público. Aunque lleves toda la vida en la profesión siempre hay alguien que te sorprende.
Hace frío . Diana lleva un buen rato escondida . La más abisal oscuridad la rodea. Unos dos cientos metros más abajo esta el parking de coches por el que ella se ha escabullido. Los ruidos son lejanos. Hay minutos, segundos convertidos en eras. Nada rompe la quietud. Extraño reposo. Un silencio que toma cuerpo y estrangula. La batería del móvil se esta acabando y es su único punto de luz. No quiere estar sin ver nada. Decide racionar los flashes de luz. Solo cuando oiga algo cercano pulsará el botón verde de llamada para encender la luz de pantalla.
No ve ni su propia mano . Es una sensación curiosa . Juega con su mano izquierda en el aire. La mueve arriba y abajo haciendo abanicos. Le hace mucha gracia que no pueda verla tan cerca de su cara. Es un juego divertido e incluso esboza una mueca de sonrisa y sonríe para sus adentros. Por un momento se olvida que esta sentada en medio de los hierbajos , con sus botas nuevas.

El aire huele a pirotecnia , los oídos martilleados le zumban pero aún así nota el caer de la pistola al suelo. La difuminada figura coge la linterna que esta en el suelo y se encamina hacia ella. Abre la puerta y se adentra en la oscuridad. Nacho que tenia un solo ojo descubierto del mostrador ha podido ver una figura con un chaqueta y un pelo negro enmarañado que le podría llegar a media espalda. Era un persona de estatura bajita y delgada , esta descalza y le cuesta bastante moverse.
Nacho no da crédito. Esta asustado. Casi no se atreve ni a moverse no quiere delatar su posición .En hall de entrada del gobierno militar solo se oyen los espasmos violentos y sanguinolentos del policía. Su cuerpo convulsiona contra el suelo y lo hacen rebotar fuertemente. Por la boca solo se nota la fuerza con la se aferra a la vida , con el poco aliento que tiene tose sangre y espumarajos. Los vaivenes del cuerpo duran aproximadamente unos dos minutos . La lucha por la vida la gana el dolor y el cuerpo cede . Tan rápido como se energizó en cuerpo se desinfla . Los jadeos y la respiración dificultosa dan paso a una respiración entrecortada . Nacho ve como un gran fluido oscuro se extiende por todo el hall. Nacho supone que debe ser sangre por que emana del cuerpo inerte en medio de la sala.
Nacho tiene la opción de salir corriendo hacia la calle o hacia dónde él cree que esta la calle. Tiene la lengua dormida y los dientes se empujan unos a otros . Esta muy nervioso. Piensa que puede coger el arma del policía y salir hacia el patio que rodea el recinto . Luego reflexiona y se da cuenta que coger el arma con el que se ha matado a un policía , no es muy sensato.
Allí discurriendo como salir de ese embrollo , enfrascado en sus pensamientos fugaces e incoherentes se sobresalta aún más cuando el walkie talkie chilla de manera estruendosa y llena todo silencio de un ruido metálico. La patrulla de apoyo esta cerca y están buscando al policía muerto.

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