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jueves, 24 de marzo de 2011

En el taxi.


La chica arlequín transforma su aspecto infantil , que tanto excita a los hombres y alguna que otra mujer ,en un perfecto colage de pintura y escultura semi anoréxica . Figura importada directamente de las pasarelas de muñecas de Paris, Milán y demás factorías de imposibles. Todo acompañado por unas altísimas botas negras , que hacen un ruido inusualmente elegante en el suelo de hormigón del almacén. Unos pantalones militares , con diez bolsillos vacíos a los lados ; los lleva “arromangados” dejando ver el apretado empeine de las botas de piel. Usa camiseta de marca española con dibujos alegres y formas llenas de vida , típicas del Mediterráneo. Hace frío, pero se pone una torera , a conjunto con los pantalones. Un bolso pequeño , lleno a rebosar .
Sus compañeras la miran de reojo .
Causas tan distintas como la envidia y la necia burla de los ignorantes llevan a esas mujeres a dictar sentencias y condenar actos que no ven o que sólo escuchan, fiscal ganador sin testigos.
A ella le silban los oídos . Se retoca los pómulos con un maquillaje que evita los efectos del maquillaje y da un color parecido al barro en la cara Los vivarachos ojos se empequeñecen para seguir con la tónica oriental y pueril. Los labios , desde hace seis meses , habían crecido por arte de magia de los cambiaformas , tan solicitados hoy en día .
Sale del baño victoriosa y rebosante de energía . Contrastando como el fuego al hielo con la pesadumbre que se respira en el vestidor. Examina con minuciosidad el resultado de su inversión .Sabe que la están mirando . Avanza hacia la puerta de salida del vestidor. Despide a sus compañeras con una sonrisa o con un leve gesto de simpatía dependiendo de la aceptación mutua. Accede al almacén y aspira todo el aire que puede para erguir al máximo su pecho poco generoso. Tensa su espalda ofreciendo , al respetable público, una generosa visión del final de su columna.
Camina sin pisar el suelo elevada por miradas lujuriosas y comentarios más que poco ingeniosos. En la radio INXS sube la temperatura con desire. Turba el color de sus mofletes y baja la mirada , nerviosamente, acelerando el paso . Dando pequeños saltitos ecuestres trota hacia la oficina.
Hay cola para cobrar la nómina semanal . Se coloca la tercera de la fila de espera detrás del nuevo chaval ayudante de mecánica y justo detrás de ella una soltera de cuarenta años , a la que apenas conoce. Su perfume choca de bruces con el intenso olor a grasa del mecánico .El ya ha captado su aroma y agita un bolígrafo entre los dedos a velocidad de saltar al futuro. Entran en la oficina por parejas y los siguientes son ellos. Cada una de las personas es atendida por una joven secretaria con un empacho numeral y ánimo raspado por las groseras insolencias del encargado, pero sonrientes al fin al cabo. Ver caras nuevas en su oficina humaniza aquellas aburridas paredes.
Salen de la oficina los dos predecesores . Uno de ellos le aguanta la puerta al mecánico para no haber de tocar el escandaloso timbre de acceso . Se despide de él con una palmada en la espalda ejecutada con excesiva fuerza y a ella le dedica una sonrisa picarona de complicidad inexistente. Pasan dentro . La saluda su inseparable encargado y aprovecha para pasarle el brazo por encima del hombro dejandole caer la mano muerta muy cerca de su pecho. Se desentiende de sus atenciones y se centra en la nómina , más alta que la semana pasada , dos cientos diez euros.
Se dirige hacia la secretaria.
- Esto cuanto es en pesetas?- pregunta Diana- Ni idea , voy a coger la calculadora-

El aprendiz de mecánico murmura una cifra pero en un tono demasiado bajo para descifrar nada de su mensaje. Antes de que la secretaria vuelva él repite.

-Son casi treinta y cinco mil pelas.Añade el mecánico.
-No puede ser- le espeta Diana
-Si no me he equivocado con la calculadora, él tiene razón.- dice la secretaria
-No puede ser . No me dura ni un fin de semana! – lamenta Diana
El chico firma , casi sin mirar el papel. Se despide de todo el mundo y al encargado le da la mano. Diana autografía la paga con un emoticono , que usa habitualmente en el messenger. Le recuerda lo bueno que es su nickname: Aramis.
Sale de la oficina triunfante sin mirar atrás repartiendo saludos y despedidas. Oye el timbre de acceso a la oficina y se da cuenta que no ha aguantado la puerta. Saca el móvil de su bolsito y marca el número de un teletaxi. No tiene carné de conducir y nadie se dirige hacia el centro . Enciende un cigarrillo ultra light mentolado y da una calada bien fuerte para sentir su sabor. Ya está en la puerta y la gente del almacén se marcha en sus coches , en alguno se ven hasta cinco personas . Todos se van con un gesto de despedida . Alguno de los soldadores han parado y la han invitado a subir en un coche moldeado para correr las veinte y cuatro horas de Le Mans. Ella siempre lo agradece con una sonrisa apresurada
Ahora vienen a buscarme , gracias- vocifera Diana.
Quedan pocos coches cuando asoma el taxi por la esquina. Es un Mercedes- Benz clase C, como el de su tío. Sube por la puerta de atrás, con cierta aparatosidad por lo asimétrico de los pantalones. El taxista gira su cara sonriendo.
A dónde nena? –con voz paternalista.
A la plaza Ricardo Vinyes.- responde vigorosa

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