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lunes, 4 de abril de 2011

Compasión humana.


Carla con su grupo de amigas camina sonriendo amablemente entre preguntas y respuestas llenas de exclusividad. Carla ha estado unos años fuera de casa en una universidad privada pero allí no encajaba Solo lo hizo en el momento que conoció a un joven becado diferente a todos en el campus. Nada convencional se describiría la actitud de ese joven . Ese joven transformaría todos los principios de una mujer como Carla. Le hizo interesarse por las personas y por su interior . Despertó en ella la solidaridad y la comprensión por las personas que no lo tienen nada fácil en esta vida. Resultado de esas nuevas convicciones y aprovechando uno de los pocos proyectos solidarios reales de la iglesia católica , se fueron juntos a Tanzania dos meses para colaborar en tareas de todo tipo .Luego , satisfecha con la primera experiencia, optaron por cruzar el gran charco y acabaron en el Salvador, pero esta vez tuvieron problemas y no fue tan divertido .
Volvió a Lleida. La llegada a su casa estuvo envuelta con mucha polémica.Sus padres le habían planeado ya todo su futuro.Ese futuro se rompió en mil pedazos. De hecho todo comenzó nada más bajar del autobús, en medio de la llegada masiva de estudiantes , de los viernes hacía las nueve proveniente de Barcelona.
Su padre , un constructor de prestigio en Lleida que se ha beneficiado del abuso del suelo que la ciudad ha sufrido en los últimos diez años. Y su madre , de profesión iniciadora de proyectos con no mucho futuro , esperaban a su hija en el Mercedes 500 sl aparcado en doble fila en la misma puerta de la estación de autobuses y cuando vieron llegar a el autobús se adentraron en la estación. En un momento Carla había bajado del autobús y estaba maleta en mano .Ella misma había sacado la maleta de la panza del autobús. Resuelta a adelantarse a sus padres salió de la muchedumbre para verles. Los divisó entre el gentío buscándola. Estuvo tentada de llamarles pero espero un momento para haber que hacían .Una posición de privilegio te tienta a ser el cazador que albergamos dentro.
Su padre estaba en medio de la cola y se agolpaba para recoger las maletas de su querida niña y su madre solo miraba a su padre. Cuando pasaron los segundos suficientes como para comprobar que sus padres no la iban a encontrar ni a ella , ni a sus maletas. Se acercó a su madre que esta sorprendida acabó llamando a su padre por el móvil .
Estaban estupefactos . Su niña les habría esperado paciente en el autobús. Los ojos de Carla no eran los de su niña . Ya no tenían miedo y vergüenza .Cuando su padre le recriminó por no haberle esperado para recoger la maleta Carla no bajó la mirada y es más le contestó:
-Ya puedo yo sola papa-
Dos rápidos besos a cada uno en la mejilla concluyeron con la conversación airada. En los ojos de su madre apareció lágrima que otra. La conversión de niña a mujer , cuando es fehaciente y palpable entre dos mujeres, acaba en llanto casi siempre.
Diferente , llena de vida y liberada de tabús . Así era Carla después de sus experiencias altruistas . Ella era diferente.
En la larga avenida camina junto a sus amigas de toda la vida , pero ahora están tan lejos de Carla que no tienen punto en común.
Poco a poco. Llegan al cruce de Alcalde Rovira Roure justo al lado de La Primavera. Tienda de colonias, maquillajes y complementos de éxito en la ciudad. Mientras esperan , todo el grupo, menos Carla, contempla el sobrecargado escaparate.
Absortas en su mundo de fantasía plástica no se dan cuenta que por la derecha de Passeig de Ronda se les acerca una persona tambaleante. Un hombre camina cabizbajo. Le gotea sangre de su brazo derecho. Ellas al girarse y encontrarse con esa imagen chillan y se apartan . Solo Carla se desmarca del grupo . Se acerca para ayudarle de manera pausada y con voz serena como le enseñaron en el Salvador.
El hombre no consigue levantar la cabeza, se retuerce de dolor por la herida profunda y sangrante del antebrazo. Carla esta a un metro de él tratando de calmarlo , pero el hombre no responde a las preguntas de Carla.
Carla desatiende todas las llamadas de advertencia de sus compañeras y se propone a ayudarle para llevarlo al cercano hospital Arnau de Vilanova.
Justo en el momento del contacto del brazo izquierdo de Carla sobre el hombro derecho del hombre , la cabeza del hombre se pone en alerta y una mirada desquiciada paraliza a Carla . Los ojos del hombre no están en este mundo y mucho menos lo esta él.
La locura lo tiene preso y ahora es Carla es quién esta presa de él por que con el brazo izquierdo la tiene presa. Ella intenta zafarse pero es en vano, él tiene mucha más fuerza. Todas sus amigas gritan como para ahuyentar a un perro. Pero ninguna de esas exclamaciones tiene efecto. Carla sigue aterrorizada de miedo. El hombre abre la boca lentamente y en un rápido segundo Carla pasa de estar estupefacta a llena de dolor cuando el hombre se lanza contra Carla y muerde feroz el antebrazo de la impotente joven.

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