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miércoles, 11 de mayo de 2011

Sombras y cristales


En un despacho del gobierno militar Carlos permanece escondido. Ha visto pasar a tres personas corriendo que huían de una sombría figura . Los disparos que se han oído en el piso de abajo no son muy alentadores. En el despacho que esta se ve claramente el patio del edificio.Carlos mira hacía el patio y hacía la puerta que da acceso al corredor del despachos por el que han pasado , hace segundos, esas tres personas. Esta intentando decidir cuál es el camino correcto . Escondido detrás de la puerta no sabe que hacer .
En la habitación donde esta podría esconderse en algún armario y esperar que pasase el peligro . Por que Carlos percibe que pasa algo peligroso allí, los disparos y el grupito de tres corriendo pistolas en mano , amilanan a cualquiera.
Decide quedarse en el despacho a la espera de los acontecimientos. Hay un armario de metal , de unos dos metros de altura, que se utilizaba para almacenar documentos y otros archivos. No tiene estantes y Carlos cabe perfectamente en su interior.
Ajusta la puerta lo máximo que le permite desde dentro , dejando un hilo de luz proporcionada por las luces de seguridad que siguen encendidas. Quiere ver algo de lo que hay en el exterior.
Allí dentro agudiza al máximo sus sentidos e incluso cierra los ojos para intentar escuchar mejor cualquier movimiento o alerta. Intenta pausar su respiración para no dar ninguna pista de su ubicación a nadie y intenta calmarse. Piensa que nadie va ir registrando todos los armarios de un edificio abandonado así por que sí. Esta tranquilo .
Pero eso se acaba cuando la puerta del despacho se abre. Al principio no lo ve muy bien , pero parece una persona con jersey con algo que le tapa la cabeza . Pero cuando la figura aparece en el umbral ve una persona con una capa con capucha. Nada más ver que entraba por la puerta Carlos se encoje de miedo . Preguntas de por que ese despacho o en esa planta le pasan por la cabeza en milísegundos. Maldice su idea de quedarse allí dentro .
En medio de la sala esa sombría figura levanta la cabeza , Carlos no consigue verle la cara por que lleva la capucha muy inclinada hacía delante . Esta buscando algo . Como si olisquease el aire en busca de su presa al más puro estilo Nazgul. Su búsqueda concluye mirando en dirección al armario donde esta Carlos. Y se dirige , lentamente, hacía el estante.
Carlos no aguanta más. Aprieta los puños lo máximo que puede para coger el coraje suficiente como para salir del armario y abalanzarse sobre esa cosa que lo tiene acorralado.
Carlos sale del armario en tromba . Las puertas se abren de par en par rebotando por la fuerza . Carlos carga directo contra esa persona en medio de la sala. Carlos mide metro ochenta y siete , pesa unos noventa kilos y pasa bastante a menudo por el gimnasio. Esa carga derrumbaría a casi todo el mundo. Pero no esta vez.
Carlos choca contra su oponente , pero no encuentra nada sólido contra lo que descargar. Pero sin embargo con una fuerza indómita algo lo coje por los brazos y lo hace volar unos dos metros hasta empotrarse contra la mesa del despacho. Todo ha sucedido muy rápido . Carlos esta desconcertado . La fuerza con lo que lo han lanzado es demasiado brutal. Ha chocado contra el escritorio y por poco no se parte el espinazo en dos.
Ahora Carlos busca cualquier objeto contundente para arrojarlo. Encima de la mesa encuentra un busto del General Franco. Lo coge con una mano y vuelca todo su peso para arrojarlo a la figura que sigue inmóvil en medio de la sala. Carlos apunta a la parte del pecho y lo tira con todas sus fuerzas . Acierta y el busto se pierde entre el ropaje . Al cabo de dos segundos el busto cae a plomo al suelo sin ningún efecto dañino aparente . Eso acaba con la paciencia de Carlos.
No sabe que hacer contra eso . Así que contempla la cristalera de la ventana. Esta atrapado y saltar , a través de la ventana , parece la única escapatoria .
Retrocede dos pasos para coger algo de empuje y se decide a saltar por la ventana . Con toda la fuerza que puede salta hacia delante con los brazos cruzados sobre su cara, para no lastimarse con los vidrios, Carlos calcula que habrá unos tres metros de caída hasta el patio , no parece mucho.
Cierra los ojos justo antes del impacto contra el cristal . Carlos ha cargado contra ese cristal y si fuese un cristal normal saltaría en mil pedazos , pero se olvidaba que esta en una instalación militar y ese cristal esta reforzado antibalas. El choque de Carlos contra el cristal es demoledor . Carlos cae desplomado al haberse golpeado la cara contra el efectivo cristal.
La figura que ha permanecido a la expectativa de los hechos se acerca al cuerpo de Carlos y se sienta a su lado , de la manga de sus negros ropajes sale una mano de mujer que acaricia la cara del caído y le susurra al oído:
Carlos… despierta , soy yo Diana.

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