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jueves, 5 de mayo de 2011

La huída


En una caseta del gobierno militar Nacho se enciende un cigarro del paquete que acaba de encontrar , aunque el tabaco sea negro . No le gusta mucho el sabor que tiene ese tabaco pero ahora mismo esta muy nervioso como para ser exigente. Se esconde en la caseta sopesando cuál es su mejor plan. Quiere escapar del recinto militar a toda costa .
Sale de la garita de vigilancia y sigue andando pegado a la verja en dirección a la calle Onofre Cerveró . Su paso es torpe y lento , tropieza con algunos arbustos que están cerca del cercado. El prosigue su camino agarrándose a los barrotes que forman la negra verja. Camina dejando atrás las luces de los coches que transitan por Prat de la Riba. Ahora la única luz que él contempla es la de la Seu Vella que esta realmente iluminada y destaca intimidadora sobre toda la ciudad.
Cuando ha recorrido unos veinte metros aparece una puerta en el cercado . Ahora ya puede saltar al otro lado , solo necesitaba un punto de apoyo. A media altura de la puerta se cruza un barrote y es allí dónde Nacho apoya el pie para saltar al otro lado.
No sin dificultades consigue alcanzar la calle. Ahora Nacho respira aliviado pensando en todo lo que acaba de ver y oír. Jamás se le irá de la memoria la respiración entrecortada del policía ni tampoco esa figura que sin contemplación acribilló al policía.
Se encamina otra vez hacía Prat de la Riba y no puede parar de pensar en toda clase de teorías fantásticas y aterradoras. Tiene la cabeza un poco juguetona todavía. Solo quiere llegar a su casa , con sus padres, y olvidarse de todo esto . Carlos y las chicas no le importan mucho que digamos. Nacho piensa que uno es un camello y las otras unas golfas asi que no hay nada en común con él.
Pensar en las chicas le hace pensar en el coche patrulla con las chicas esposadas que vió antes, así que decide cruzar la carretera hacía la otra acera. No hay semáforos y los coches que circulan la mayoría llevan las luces de carretera . No hay mucho tráfico pero Nacho espera a que no venga ningún coche por sorpresa para pasar la calle. Llega al otro lado y se encamina a la Calle Humbert Torres pasando por un parque infantil. Algunos de los balcones y terrazas de los edificios cercanos tiene luz en el interior de las ventanas , pero la mayoría aún no.
Nacho sonríe . Vive cerca y pronto estará en casa . Se olvidará de esta noche , se tomará un baño relajante y casi con probabilidad despertará a la criada sur americana para que se deja tocar un poco las tetas. Mañana se sentirá espléndido y descansado para ir con Arantxa de compras por la mañana y quedará con ella como un buen novio. Absorto en sus pensamientos sigue caminando por el paseo de Humbert Torres entre los bancos metálicos.
Esos bancos le traen muchos recuerdos. Allí se sentaba las primeras veces que salían de fiesta con los amigos del colegio , cuando tenía unos quince o diez y seis años. Iban a fiestas, en el Sector Límite , con barra libre por muy poco dinero.
En esos bancos toco por primera vez el culo a una chica. Se llamaba Ana y estaba bastante borracha , así que sus amigos y amigas la sentaron allí en el banco. Muchas chicas a esa edad beben poca cantidad de alcohol y se hacen las borrachas para llamar la atención , pero Ana esa noche esta etilica de veras. Nacho se acuerda que se ofreció para acompañarla a su casa junto a una amiga. Primero intentaron que ella andase pero fue imposible , así que Nacho se ofreció a llevarla en brazos hasta su casa.
Con ese gesto Nacho pensó que las chicas lo verían como un caballero , los chicos como un tío fuerte etc. Pero en realidad mientras llevaba la chica en brazos le puso una mano en la espalda y la otra fue subiendo desde detrás de las rodilllas hasta las nalgas de Ana. Nacho aún recuerda que duro tenía el culo esa chica .Cuando llegué a casa , buscará su foto y se masturbará pensando en ese culito.
Con toda esa actividad calenturienta , no se da cuenta que ha llegado a casa. Nacho vive en Humbert Torres con Passeig de Ronda. Busca las llaves en su bolsillo y entra en el portal. El ascensor no funciona , pero vive en el segundo piso . En las escaleras hay unas tenues luces de emergencia que le bastan para no tropezar con ningún escalón.
En el rellano de su casa saca el mechero por que allí si que no se ve nada de nada. Acerca el mechero hacia la cerradura de su puerta , la abre y entra en casa de sus padres. Aún no ha llegado ni sus padres ni ninguno de sus hermanos , así que se encamina al piso de arriba hacia el cuarto de la sirvienta. Nacho quiere olvidarse de esta noche .

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