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miércoles, 23 de marzo de 2011

El almacén.

Viernes 31 de Diciembre de 2004

En la radio , propiedad del almacén, se escucha una canción de Phil Collins .

Es famosa , a todos nos suena, pero nadie conoce el título y por supuesto , aún menos , la letra. Sin embargo , las secuencias de percusión consiguen el efecto tribal deseado.

La comentarista anuncia la llegada , en cinco minutos, de la franja horaria .

La jornada laboral aún no ha acabado .

Todo se realentiza y la crispación es palpable hasta en el último de los cansados corazones. Domina un aterrador silencio sepulcral. Miradas desesperadas, cruzan mensajes de reclamo. El tiempo se detiene , si cabe , un poco más. Los minutos alargan su amarga y tenebrosa existencia, para martirizar la de los demás.

Es una prisión pactada. Los reos esperan el momento del indulto, no por parte de un gobernador americano llamando , en el último segundo antes de la ejecución. Su salvoconducto son las loterías, los programas de realidad y las batallas de insultos gratuitos, todo es posible.

La sirena aparece en el momento menos necesitado. Se desactivan las máquinas y se encienden los motores vitales. La sonrisa , olvidada por unas horas, reaparece en las caras de júbilo. Las miradas se tornan hacia las máquinas , ahora, recordando su aspecto. Se tiene las esperanza de no volver el Lunes.

Personas jóvenes predican con ilusión planes de fin de semana . Algunos son ciertos la mayoría no. Pero es el ritual . Nadie cree que vaya ha estar toda la vida en el almacén. Hay miles de curros y se ha de ser muy tonto para no acceder a ellos.

Los mayores reaccionan ante cualquier novedad con una falsa atención. No se les puede ofrecer nada nuevo y lo que esta inventado pocas veces lo verán.

Entre estos dos grupos de personas se dividen las personas con divertidos síndromes , causados por la edad. Ya sea a los treinta, cuarenta o incluso cinquenta. Estas personas creen en la experiencia como base de conocimientos y la vez se aferran al rápido mundo actual. Con un resultado , a primera vista, espectacularmente esperpéntico a la vez que difuso.

En el tumulto se distingue a una chica de aspecto jovial. Alegre arlequín , danzando de conversación en conversación , repartiendo sonrisas aquí y allá. Tiene el pelo de color caoba , recientemente teñido, recogido con un lápiz a semejanza oriental Aparenta veinte y tres años , pero en realidad es algo más mayor. Flirtea con algún hombre , provocando a sus instintos más depravados. En realidad para ella sólo es un juego. Para los demás no. A medida , que la masa social del almacén , se acerca a los cambiadores los pasos se aceleran y las sonrisas se convierten en aullidos de satisfacción .

Una vez dentro. Los hombres siguen el ritual de las bromas acerca de las madres de los demás y se vacilan con reacciones que podrían haber tenido, por ciertas causas ya pasadas, y que en su momento dejaron pasar la reprimenda por el bien del otro.

En cambio las mujeres comentan los nuevos traseros del almacén y charlan animosamente de las actividades de sus hijos/as.

4 comentarios:

  1. Buenasss salgo como Francesc pero soy Quico (cosas de la cuenta Google), ¿se puede? :) El fragmento es muy cortico como para opinar del tema, pero sí tengo un par de sugerencias "formales". La primera es el color... Azul sobre gris oscuro es cansado de leer, pero pa gustos colores (aunque sean estos ;) ). La segunda es que me parece que hay demasiadas comas y creo que no siempre en el sitio más adecuado. Pero vaya, es una opinión, puedes hacerle el caso que te parezca. Avanti!!

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  2. tienes razon por lo de las comas.
    Lo del color también . Probaré con algo más claro a ver q tal
    gracias por los consejos X_X

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  3. Bueno, a ver si pones el segundo post, que yo no he pillado nada, jajajajaja
    Y si me decis como hago pa que mi comentario salga igual que el vuestro.......mejor

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  4. Animo hijo mio que todas las tonterias que dices sirvan pa algo

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